




En esta práctica he querido hablar de una forma humanista sobre el niño interior
que todos tenemos dentro, ese que aflora en navidad, en nuestro cumpleaños o
cuando disfrutamos de un buen juego de mesa. En esta ocasión, se manifiesta
mientras estamos trabajando, cuando estamos cumpliendo con nuestras
obligaciones adultas.
Nuestros cinco protagonistas se muestran alegres, en actitud lúdica y sonrientes
en sus puestos de trabajo junto a algún elemento surrealista, fiel a una
composición divertida y desenfadada. Los cinco modelos posan frente a la
cámara sabiendo que están siendo fotografiados y mostrando su “juego” interno.
Trabajamos unas cuarenta horas semanales y, aunque nos encante nuestra
profesión, a veces es necesario tomárselo con filosofía y buen humor para no
terminar saturado antes de las vacaciones. Igual que Philip-Lorca diCorcia, hablo
del paso a la edad adulta representándola en nuestra vida laboral.



Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.